Y ella no es un caso extremo, porque habian mujeres que no se esforzaban nada en dejar la prenda otra vez en la percha. Muchas prendas se habian incluso caido a la parte de abajo de los expositores, y como digo, los reponedores no paraban de recolocar genero en las perchas.
Porque si se nota que la prenda ha sido manoseada, la clienta no lo compra, asi de claro. Eramos pocos hombres en Zara, y todos ibamos de sherpas, acarreando bolsas para nuestras diosas. La proxima vez que vayas de sherpa con tu pareja, observa lo que te acabo de contar, que es realmente curioso.

En el caso de esta sucursal de Zara, todos los puestos de reponedor/a estan pillados..